Por unos minutos, la estabilidad del sistema eléctrico ecuatoriano estuvo en manos del vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de ESPOL, Carlos Monsalve.Frente a una consola de simulación, rodeado de pantallas, indicadores y escenarios de contingencia, asumió el papel de operador del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE).
Su misión era sencilla en apariencia: mantener estable el sistema eléctrico nacional. Sin embargo, bastó una decisión equivocada para que un apagón virtual sorprendiera a todos los visitantes. Las risas aparecieron de inmediato. También la reflexión. Detrás de cada interruptor que encendemos, de cada industria que opera y de cada ciudad iluminada existe una compleja red de profesionales que toman decisiones en segundos para garantizar la continuidad del servicio eléctrico.
Aquella experiencia permitió comprenderlo de manera más práctica y cercana y con ello, inició una de las estaciones más llamativas del Lab Connect ESPOL, una iniciativa institucional que busca acercar a la comunidad politécnica a los espacios donde se genera conocimiento, se desarrolla tecnología y se construyen soluciones.
En esta ocasión, la Facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación (FIEC) fue la cuarta parada de esta ruta de conexión, recibiendo a más de 60 participantes entre autoridades, docentes, colaboradores y representantes de distintas unidades académicas de la universidad.
La jornada comenzó con las palabras de bienvenida del decano de la FIEC, Jorge Aragundi, acompañado del subdecano Rafael Bonilla. Ellos destacaron la importancia de abrir las puertas de los laboratorios para compartir el trabajo que diariamente realizan estudiantes, docentes e investigadores. “Muchas veces conocemos los resultados de proyectos, investigaciones o desarrollos tecnológicos, pero no siempre tenemos la oportunidad de visitar los lugares donde esas ideas nacen, se ponen a prueba”, expresó Aragundi.
Con ese mensaje comenzó el recorrido. Identificados con coloridas pancartas y acompañados por estudiantes de la facultad, los visitantes se dividieron en 4 grupos para recorrer cuatro laboratorios representativos de la FIEC.
La primera parada fue el Laboratorio de Internet de las Cosas y Sistemas Telemáticos. Allí, los asistentes conocieron cómo sensores, dispositivos inteligentes y plataformas de comunicación permiten recopilar y procesar información en tiempo real para optimizar procesos en sectores productivos, ciudades inteligentes e industrias conectadas.
La siguiente estación los llevó al Laboratorio de Radiocomunicaciones, donde pudieron observar la conectividad moderna. Antenas, equipos de transmisión y sistemas especializados sirvieron para explicar cómo viaja la información que usamos en llamadas telefónicas, redes móviles y comunicaciones inalámbricas.
Más adelante, la ruta continuó hacia el Laboratorio de Sistemas Robóticos. Allí, la tecnología cobró vida. Se observó demostraciones de robots móviles y sistemas automatizados diseñados para ejecutar tareas con precisión, autonomía y eficiencia. Entre movimientos, sensores y algoritmos, comprendieron cómo la robótica se ha convertido en una herramienta fundamental para la industria, la automatización y el desarrollo tecnológico.

Sin embargo, uno de los momentos más entusiastas llegó en el Laboratorio de Simulación en Tiempo Real, un espacio que permite recrear escenarios complejos del sistema eléctrico para fines académicos y de investigación. Este laboratorio forma parte de la infraestructura especializada con la que cuenta la FIEC para la formación práctica de sus estudiantes. Fue allí donde se desarrolló la actividad “Misión: Evitar el Apagón”.
Más allá de los equipos, pantallas y demostraciones tecnológicas, el recorrido permitió descubrir algo aún más valioso: el talento humano que da vida a estos espacios.
Fueron los estudiantes quienes explicaron proyectos, compartieron experiencias y respondieron preguntas. Fueron los docentes quienes contextualizaron los desafíos de cada área de conocimiento. Y fueron los investigadores quienes mostraron cómo las ideas que nacen en los laboratorios y pasan a ser reales.
La jornada concluyó con una sorpresa que arrancó sonrisas y fotografías. Walter, el robot de la FIEC, apareció vistiendo la camiseta de la selección ecuatoriana de fútbol y se convirtió en el anfitrión más carismático del cierre del evento.
Su presencia captó inmediatamente la atención de los visitantes, quienes aprovecharon la oportunidad para interactuar con él, conversar y tomarse fotografías. Walter respondió con su característica simpatía, generando uno de los momentos más espontáneos y memorables de toda la jornada.
Pero su participación no terminó allí
Desde una bandeja incorporada a su estructura, entregó personalmente las libretas institucionales de la FIEC a cada asistente, convirtiéndose en el encargado de despedir a quienes habían recorrido los laboratorios durante la mañana.
Entre mensajes de apoyo a la TRI, fotografías grupales y expresiones de asombro por la tecnología presentada, Walter recordó que la innovación también puede ser cercana, inspiradora y humana.
Así concluyó el Lab Connect ESPOL en la FIEC, quedando en claro que detrás de cada avance científico, cada proyecto exitoso y cada solución que impacta a la sociedad, existe un laboratorio donde alguien decidió experimentar, aprender y crear. (NMCH)